| Naturaleza |
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Todas las islas del archipiélago ofrecen paisajes de vegetación variada y exuberante aunque la más abundante es -como el nombre ya lo implica- la occidental isla de Flores, primer lugar de descanso para las aves migratorias que llegan desde la costa Este de América y que durante muchos siglos han traído infinidad de semillas en su plumaje, como las hortensias, que hoy adornan el paisaje de la isla a lo largo de las carreteras en kilómetros y kilómetros de setos. Los marinos, inmigrantes y botanistas de todos los lugares del mundo también llevaron plantas y semillas a las islas cuyo suelo fértil favorece el cultivo de cualquier planta debido al clima tan favorable con el que cuentan. En las islas del archipiélago se puede encontrar alrededor de 850 especies de helechos, semillas y plantas de las cuales unas 60 son endémicas. Podemos dividir las zonas de la vegetación en tres niveles de altitud. Los niveles costeros de 0 a 200 metros están principalmente cubiertos de hierbas, arbustos y plantas con flores. Los árboles y los bosques no se encuentran habitualmente en este nivel ya que han sido arrancados a lo largo de los siglos. En los niveles por encima de las zonas del litoral, entre los 200 y los 600 metros, dominan los pastos y en estos niveles siguen siendo raros los árboles y los bosques, que sólo encontramos en los valles. De los 600 hasta los, más o menos 1.100 metros (o a mayor altitud como en la isla de Pico) se encuentra predominantemente la vegetación original de las islas, los bosques de laurisilva así como una sorprendente riqueza de diferentes especies de musgos (se calcula que hay unas 400 especies creciendo en el archipiélago por la pureza de su aire). Del gran número de plantas importadas, las especies más habituales son: Hortensia, cala, conga, azucena de Santa Paula, camelias, agapantos, chumberas, malangos, adelfas, hibiscus, buganvilleas, viñátigo del Brasil (los árboles de hoja perenne de la familia del laurel pueden llegar hasta los 20 metros) arraclán de las Azores, eucalipto, cedro Japonés, pino de Australia, dragos, acacia de Australia... y muchas, muchas más! En el archipiélago abundan las diferentes especies de aves migratorias que paran durante su travesía transatlántica e incluso pasan el invierno en las islas. Sus costas vírgenes y con gran cantidad de islotes ofrecen un lugar ideal para descansar y anidar. Aparte de un gran número de especies migratorias, encontramos también algunas especies raras en otros lugares que han hecho del archipiélago su hogar y que, en cierto modo, podemos considerar "endémicas" aunque algunas de ellas han evolucionado en subspecies que varían los colores, el tamaño o la forma. Las especies más interesantes para observar son: La Pardela Cenicienta (port. Cagarra) vive prácticamente en y de el mar y solo visita tierra para anidar y reproducirse, el Águila Ratonera (que al principio se confundió por el azor y cuyo nombre es, traducido al portugués, "açores" -en plural- y dio su nombre al archipiélago), el Pardillo de las Azores (port. Priôlo) una reconocida subespecie de la familia Pyrrhula murina que se creía extinta y fue redescubierta en São Miguel en las regiones de Pico da Vara y Serra da Tronqueira. |
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